Gamificación: haciendo de la vida un juego

Gamificación: haciendo de la vida un juego

De todos es sabido que estamos viviendo en el mundo de la tecnología una época muy especial en la que el sector de los smartphones se está llevando gran parte del protagonismo. Se ha convertido en habitual ver a la gente por la calle con sus caras pegadas a los teléfonos esquivando milagrosamente las farolas. En otras ocasiones, las situaciones rozan lo ridículo; por ejemplo, cuando vemos una mesa de un bar en la que todos están absortos con el teléfono (a veces incluso hablando entre ellos por Whatsapp).

Pues este vicio que está experimentando la Sociedad, no ha pasado por alto a las grandes compañías y también quieren sacar provecho de la situación. Y es que han observado que ante una motivación, una persona es capaz de emplear mucho de su tiempo interactuando con una aplicación de móvil. En concreto, la motivación de la que vamos a hablar hoy es la competitividad.

El ejemplo más práctico y conocido podría ser el de Foursquare. Para quien no lo conozca, en esta red social, entre otras cosas, compites con tus amigos por ver quién consigue más puntos e insignias visitando todo tipo de locales, monumentos, etc, pudiendo incluso conseguir descuentos.

¿Y qué ganan las empresas con esto? Pues que te motive usar sus servicios. Un ejemplo muy claro en España podría ser el de BBVA Game. Simplemente por usar la banca electrónica del BBVA, irás acumulando puntos, con los cuales podrás conseguir premios.

Juego

Pero aquí no queda la cosa. Existe otro ejemplo que a mayores posee un beneficio social. En Estocolmo tuvieron una idea excelente para mejorar la seguridad vial mediante la gamification. Consistía que los radares se activaran cuando pasaran todos los vehículos, tanto los que circulaban por debajo del límite, como los que lo excedían. Sin embargo, los conductores que cumplieran las normas de circulación, conseguían una participación para un sorteo de lotería, la cual estaba financiada por las multas de los conductores que fueran cazados por el radar. El resultado final fue que se consiguió que la velocidad media de los vehículos descendiera un 22%.

En resumen, se consigue que la gente se implique con estos servicios y proyectos al darles una motivación. Gracias a esto, el BBVA conseguirá que su banca electrónica sea utilizada y en Estocolmo habrá un menor riesgo de accidentes.

Imágenes | digitalart y Idea go

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